viernes, 5 de febrero de 2010

Justicia


Aquel era un dia despejado. El se habia despertado temprano por la mañana. Hacía muchos años que miraba siempre el mismo amanecer de mentira que era bastante diferente a como el lo recordaba en sus años de juventud. Era el mismo sol, pero otro cielo, otra luz y otros aires...
Anduvo el trecho de regreso a casa justo para llegar puntual al momento en el que ella abriera los ojos.
- Tu siempre tan madrugador verdad? Algun dia podré despertarme antes que tu?
- Mmmm no se, siempre lo puedes intentar mañana. Hoy el sol ha salido mas temprano. Creo que será un buen dia.
- Tu siempre dices lo mismo! Me pregunto que dirás el dia en el que algo realmente bueno suceda.
- "Te lo dije" ja ja ja!
- Tienes razon... Te odiaré entonces. Pero realmente seré feliz.
Hicieron una pausa mientras ella lo miraba con incredulidad. El no dijo nada, porque probablemente ella tenía razon y el lo sabía.
Las cosas no habían cambiado mucho desde el exilio. La extraña condena y la mas aun extraña forma de sobrevivir al paso del tiempo en esa prisión sin barrotes habían formado el trasfondo de su tragedia desde siempre. A veces parecían comprender el motivo de su destierro, aunque realmente era una simple forma de tratar de engañarse a si mismos; porque ambos sabían que el destino no les había hecho justicia. Fue por eso que ellos la buscaron por su propia mano, y por eso mismo que habian terminado en ese lugar...

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